17 de noviembre de 2017

27 de octubre de 2017




He subido a la orilla de la sombra
Al precipicio de los acantilados
Donde nunca amanece
Y el recuerdo se vuelve olvido

Es Tiempo para romper la noche
Diluviando briznas de  nombres
Pellizco de alma desordenada
Frías  aceras de granito gris

He subido a la orilla de la sombra
Buscando gaviotas desorientadas
 me encontré contigo
Aunque sé que no estabas.



13 de octubre de 2017

Sin tiempo ni final.




El agua se subió al cascabel
moviendo su cadencia.

La risa se aposentó en los ojos
de  pestañas aladas.

 Yo me trencé en tu pelo
hilvanando las sedas.

Te engaño. 

No todo es la verdad.
El agua no se escancia.
Las risas no se trenzan.

Solo te empiezo un sueño
sin final ni tiempo.




7 de agosto de 2017

AHIGALEÑA




    Fotografía de Julián Mateos

Un anochecido, una voz me cantó al oído una canción de Luna.

Yo no sé qué le he hecho madre a la Luna…

Sentimientos en cada nota, recorriendo los rayos plateados inconformistas. Las estrellas trampean a su alrededor, mientras sus cuartos se ríen  provocando mareas y cataclismos.

Yo no sé qué le he hecho madre a la Luna...

Es tan oscuro el cielo que si las nubes no se desdibujaran cada noche, la envidia de la Luna, atraparía toda su suavidad para hacer piedra y caminos.

Yo no sé qué le he hecho madre a la Luna…


Hoy sigo sin saber qué tiene la Luna, madre, sólo quiero que brille Nuevamente, en el Cuando y  en el Donde.   


Dedicado a quien me cantó esta canción.
https://www.youtube.com/watch?v=PzOvLEIfJJQ



24 de julio de 2017

En erupción




Hoy el Hamster me ha mordido en un dedo, nada alarmante, apenas me ha clavado uno de sus dientecillos.

Le interrogué con la mirada. Me susurró al oído: Es agotador ser bueno. 



29 de junio de 2017

En la cesta.





Hacía un frío intenso.
Los duraznos estaban ácidos.
En la cesta reposa lo que queda de día.


10 de junio de 2017

Invariablemente




Cuando necesito música de violines sueño a David Garrest y su “Viva la vida”.

Es como brincar puentes,  sestear  miradores, dejándote olvidar sobre las  copas de árboles. Sin caer,  sin daño. La melodía me ata en una gravedad controlada. 

Los acordes del arco cambian de color. El polvo mezclado de rojos, violetas, amarillos y naranjas invaden mis ojos, entonces llueve, apaciblemente, desde los escondidos secretos del alma…

… y empieza Dangerous.





14 de mayo de 2017

GARDEL



En la radio sonaba Gardel.  En sus corazones la nostalgia encendió la luz. Su recuerdo se apasiona con ocres y rojos luminosos. Bailaban sobre un suelo entarimado, pulido de juventud perdida. Ella vestida de domingo. Él, de botines cautivadores. Bajo la atenta mirada de madres distraídas para la ocasión.

El aire se llena de notas que las ondas de aquella vieja radio suelta como globos vencidos. Lejos  queda el profundo mar, un largo viaje desde  Buenos Aires al destino de vida de un pueblo castellano.

Entré en el comedor;  mis padres bailaban un tango con los ojos cerrados.



2 de mayo de 2017

QUIZÁ VOLVER





Soñó que era una espiga en medio de un campo de margaritas. Que sueño tan extravagante. Podía hacerlo mejor. 

Soñó que era una mariposa en un mundo de abejorros.  Nadie le hacía el menor caso. Sus vivos y variados colores no atraían la atención. A los abejorros solo les gusta el amarillo.

Soñó que era una mota de polvo en un rayo de luz. Era parte del estrecho  camino que jugaba entre los cristales. Eran tantas las motas y tan tenue el cristal.

Soñó  que despertaba de un letargo  un tanto rencoroso. Que pereza ser espiga, mariposa, mota de polvo, mejor que lo sea otro.  

Despertó sobre la hierba torturada por el sol abrasador de un día de abril. ¿Dónde estaba la lluvia? Se fue con tus sueños, le dijeron los árboles sedientos. Se perdió entre tu pelo descolocado  en hebras canosas, susurraron hierbas y matorrales. Se evaporó sin ningún cuidado, gritaron a lo lejos.


Qué pereza volver a regar las margaritas amarillas.




                                        Fotografía María (El saco de mis pensamientos)



20 de enero de 2017

20 de Enero en el Umbral



Algunos años atrás hacía una entrada el día 20 de enero porque mi blog y yo cumplíamos años. Últimamente dejé de hacerlo, no sé si por pereza, por pudor o sencillamente por falta de ganas.

Tengo que confesar que este año iba a ser uno de los de la pereza y no tenía ninguna intención de felicitar o felicitarme, pero, a veces el destino te sorprende con un baile y no tienes más remedio que seguir el compás y ejecutar la danza propuesta.

Y así ha sido como mi buen amigo Dulce, me ha sorprendido con una entrada en su blog, en la que me hace un bonito  regalo de cumpleaños. Comparto su regalo con mi agradecimiento. 

Gracias Dulce  (Pincha en el enlace)


Los regalos son como los amigos, nunca vienen de uno en uno. Y así María, Mi querida Lianta, me regala un post precioso lleno de aire fresco y de locura contagiosa, así, como es ella y como soy yo.

También comparto su regalo porque no os lo podéis perder, ni su blog. 

Gracias María. (Pincha en el enlace)




13 de enero de 2017




En mi clase de parvulitos, había una taza grande repleta de pinturas que sobresalían por los bordes, llenando todos los rincones de colores brillantes, llamativos. Teníamos unos cuadernos con dibujos prefabricados que debíamos llenar de color. Eso me encantaba.

Un día, una profesora de esas maravillosas que quieren innovar, nos dio un papel en blanco, nos animó a realizar nuestro propio dibujo. Ahí fue donde me hundió en la miseria de las perspectivas, las líneas, los volúmenes y las dimensiones.

En ese momento tomé dos decisiones: juntar palabras  y casarme con un pintor.

La vida comenzó a dar vueltas alrededor sin conseguir quitarme esas dos ideas de la cabeza.  Las cartas estaban echadas. Después de un largo tiovivo y varios vaivenes, he juntado palabras, formado historias, contado sentimientos y, además, los he reunido en un libro, lleno de poesías, relatos breves, prosa poética, todo ello salpicado de bellísimos dibujos (ninguno mío)

Y me casé con un pintor. Llené mi casa de hermosos otoños, mares, puentes, canales. Colgué en las paredes, góndolas, torres, paisajes,  ventanas de secretos profundos.


El libro necesitó una portada que sujetara tantas ideas vertidas. El umbral apareció en un cuadro de rojos y amarillos anochecidos, envolviendo mis pensamientos. La luna salió por la solapa de una hermosa fotografía… et voilà.


20 de diciembre de 2016

17 de julio de 2016

Es tiempo de...





Pajarillos locos, de colores luminosos, hunden sus luces dentro de un mar atrapado en un norte mirando al sur.

Las niñas bonitas, que cantaba el barquero, columpian sus ilusiones al viento, cada vez un poco más alto, más alto…

Mariposas rojas con lunares negros explotan en la boca, recorren tu garganta para llegar ligeras hasta el corazón, pintarle de un rojo esperanza/pasión, llevándote mecida por ese viento cálido hasta un rincón prohibido.

La música mece un cansancio infinito lleno de locos colores luminosos… me suena a pájaros.

Recelo de flores granadas recién cortadas en clavelinas de un fucsia reventón.


Lluvia de hojas en parques abarrotados de niños gritones, insoportables, en las mañanas de sueños insomnes.


***


Texto inspirado en la entrada del blog "El saco de mis pensamientos". Para ella.




15 de mayo de 2016

Las Agujas



El travieso. Sierra de Béjar. Fotografía de Juan Carlos Dueñas.


  Íbamos hacia la cima pespunteando el camino con hilo blanco, recortando los bordes para no sobrehilar, que era fatigoso, casi más que seguir subiendo.

  El pelo se enganchaba  en las agujas de los pinos, mientras los dedales de plata empujaban los ojos de metal en un vaivén continuo de costura precisa.

 Casi estaba lista. Mínimas rectas tras las curvas de grados infinitos. Insolentes escobas con helechos tardíos estorban un trazado ancestral revivido en la memoria de los dedos del sastre.

  Dos puntadas, una más.

 La niebla nos robó, con su abrazo, el camino, cosido con primor a esta tierra, que ya no nos pertenece.



24 de abril de 2016

PERDIENDO RECUERDOS





En el siguiente destello de luz,  no recordaría como pedalear. La bici varada en cualquier esquina,  en algún muelle perdido, sin el sentido del movimiento eterno.  Las ventanas desnudas  de  geranios abiertos, los escaparates deshabitados, las aceras desprovistas de bordillos… el corazón desata el latido acompasado.


En cada radio escondió un pensamiento, en las circunferencias desdibujadas, un instante inolvidable. Toda una vida en el movimiento singular de los pedales.  Al caer el sol, colgados de  una argolla en la pared encalada, aldabones de recuerdos protegían el tándem.